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Astronomía

Así Fue Como Reid Wiseman, Comandante de Artemis II, Salvó a ‘Rise’, Mascota de la Misión

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Elisa de Gortari

Date Published

Reid Wiseman con la mascota “Rise” entre las manos tras amerizaje de Artemis II

Reid Wiseman, comandante de Artemis II, sorprendió a las cámaras cuando apareció con la mascota de la misión, “Rise”, tras el amerizaje. Esta es la historia de cómo el astronauta desobedeció las indicaciones de la NASA y se llevó consigo al peluche diseñado como un indicador de gravedad cero en el viaje a la Luna.

  • Aunque la NASA exigió a los astronautas no rescatar objetos de la nave Orión, el comandante decidió llevarse a “Rise”, la mascota de la misión Artemis II.
  • “Rise” fue diseñado Lucas Ye, un niño de 8 años originario de California.

“Rise”, el peluche que conquistó la Tierra durante el viaje a la Luna

De cara a la misión Artemis II, la NASA lanzó un concurso fuera de este mundo: pidió al público que diseñara la mascota que iría a bordo de la nave Orión.

El ganador fue Lucas Ye, un alumnos de tercero de primaria, originario de California. El menor se inspiró en la foto Earthrise, que tomó William Anders durante la misión Apolo 8, en 1968.

Fotografía Earthrise tomada desde la Luna durante la misión Apolo 8, en diciembre de 1968

Fotografía “Earthrise” tomada desde la Luna durante la misión Apolo 8, en diciembre de 1968, que inspiró a la mascota “Rise”. Foto: NASA


El resultado fue “Rise”, una versión en peluche de la Tierra con una gorra de beisbol. Ye acudió al lanzamiento de la misión Artemis II, pero el verdadero privilegio habría de ser para los astronautas a bordo de Orión.

A lo largo de la misión que dio la vuelta a la Luna, “Rise” fungió como un indicador de gravedad cero. Su mecanismo no podía ser más sencillo: si flotaba, la tripulación no estaba sujeta a la fuerza gravitatoria del planeta.

Tripulación de la misión Artemis II en la nave Orión, junto al peluche “Rise”

Astronautas de la misión Artemis II en la nave Orión, junto al peluche “Rise”. Foto: AFP | NASA


En más de una transmisión, el peluche se convirtió en un protagonista involuntario: “Rise” flotaba junto a los astronautas y, en no pocas ocasiones, estos le hacían posar en las fotografías. Las numerosas reacciones en redes sociales no dejaban lugar a dudas: durante el viaje a la Luna, “Rise” había conquistado la Tierra.

Los astronautas son seres cursis

Los poetas del siglo XX no fueron inmunes a la idea de escribir sobre la exploración espacial en sus poemas. El peruano Jorge Eduardo Eielson describió nuestra época como “la noche del cohete y la computadora”; por su parte, Ernesto Cardenal escribió un célebre poema sobre Marylin Monroe donde describió así el momento de su muerte: “sola como un astronauta frente a la noche espacial”. 

Lo llamativo es que los astronautas, casi todos de extracción militar, tampoco son ajenos a la cursilería. Scott Kelly decidió ser astronauta después de leer Lo que hay que tener, la crónica de Tom Wolfe sobre los pioneros estadounidenses del viaje al espacio. En aquel libro, los propios pilotos describían el viaje espacial como “el último viaje, el más largo, el mejor”.

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Muy célebremente, Yuri Gagarin popularizó la frase “¡Poyéjali!” (“Vámonos”, en ruso), que pronunció durante el despegue. Por un tiempo la frase sustituyó al clásico “¡Za nas!” (“por nosotros”) durante los brindis en la URSS. El soviético también lanzó desde la Vostok 1 una admonición para los terrícolas, por entonces enfrascados en la Guerra Fría: “Pobladores del mundo, cuidemos la belleza, no la destruyamos”.

Fiel a la tradición, Reid Wiseman, capitán de la misión Artemis II, no desaprovechó la oportunidad de protagonizar momentos emotivos desde la cara oculta de la Luna.

Durante el sobrevuelo al satélite, el astronauta bautizó un cráter con el nombre de su esposa, quien falleció en 2020 de cáncer. De ahora en adelante, los mapas del anverso de la Luna mostrarán una oquedad llamada “Carroll”.

Después de dar la vuelta alrededor del satélite, Donald Trump preguntó a los astronautas qué los inspiraba. Reid Wiseman dijo que la respuesta ha mutado a lo largo de las décadas; de joven, perseguía las emociones fuertes; después buscó el prestigio; y ahora solo se preocupa por el bienestar familiar:

“Creo que mientras envejeces tu respuesta va cambiando. Cuando era joven, ver un avión volando sobre mi cabeza me emocionaba. Y cuando llegas a la media edad, piensas en el liderazgo, en cambiar el mundo.  Ahora después de cumplir 50 piensas en tu familia”.

El astronauta que desobedeció a la NASA y salvó un peluche

El viernes 10 de abril, la tripulación de la Artemis II se sometió a fuerzas que pocos humanos han experimentado. Descendieron por la atmósfera terrestre a 40 mil kilómetros por hora “sentados en una lata”, como llegó a cantar David Bowie en “Space Oddity”. El exterior de la nave Orión alcanzó por seis minutos los 2 mil 700 grados centígrados. El acero se funde mucho antes, a los mil 500 grados centígrados.

Después de amerizar en el océano Pacífico, acaso frente a Tijuana, Reid Wiseman decidió desobedecer a la NASA en un último arrebato. La agencia espacial les había exigido que no podían llevarse objetos durante la extracción.

Sin embargo, el comandante de la Artemis II decidió rescatar a la mascota de la misión. Reid Wiseman llevó a “Rise” consigo, en lugar de abandonarlo en la nave Orión. A través de X, el astronauta compartió una imagen de su fechoría. En la foto aparece el peluche en su escritorio:

“Es difícil no querer a este pequeño. No puedo dejar a Rise fuera de mi vista… quien ahora está atado a mi botella de agua”.

Reid Wiseman con la mascota “Rise” entre las manos

Reid Wiseman con la mascota “Rise” entre las manos. Foto: AFP | X


Cuando una usuaria de X notó que la mascota acompañaba al comandante en un helicóptero naval, el astronauta le respondió en persona y admitió que la indicación era dejar a “Rise” en cápsula Orión:

“Se suponía que debía dejar a Rise en la Integrity…. pero eso no era algo que iba a hacer. Metí a ese pequeño en una bolsa impermeable que teníamos en nuestro kit de supervivencia y colgué la bolsa en mi traje de presión”.

Astronautas de la misión Artemis II tras volver de la Luna, con “Rise” en manos de Reid Wiseman

Astronautas de la misión Artemis II tras volver de la Luna, con “Rise” en manos de Reid Wiseman. Foto: AFP


“Rise” pasó de ser un indicador de gravedad cero a convertirse en el termómetro sentimental de u viaje espacial. En las imágenes de las astronautas a bordo del buque John P. Murtha, Wiseman aparece con el peluche entre las manos. Cuando la tripulación de Artemis II fue ovacionada en el Centro Espacial Johnson, “Rise” también acompañó a los astronautas.

El 11 de abril, Wiseman compartió una fotografía en compañía de sus hijas. “Misión cumplida”, escribió en el tuit acompañado de tres corazones. “Rise” también aparecía en la imagen, como parte de la familia.

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